Vanessa Moreno
Las gafas inteligentes equipadas con inteligencia artificial están dejando de ser un dispositivo pensado únicamente para tomar fotografías o escuchar música. Sus funciones de reconocimiento visual, asistencia por voz y conexión con aplicaciones especializadas las están convirtiendo también en una herramienta de apoyo para personas ciegas o con baja visión.

Uno de los ejemplos más conocidos son las Ray-Ban Meta, desarrolladas por Meta en colaboración con EssilorLuxottica. A través de comandos de voz, estos dispositivos pueden describir lo que se encuentra frente al usuario, identificar objetos, ayudar a leer textos y etiquetas, traducir conversaciones, realizar llamadas, enviar mensajes y capturar fotografías y videos sin necesidad de utilizar las manos. Meta señala que estas funciones pueden facilitar actividades cotidianas como desplazarse por espacios desconocidos, hacer compras o identificar productos.

La utilidad de estos dispositivos va más allá del asistente de inteligencia artificial. En 2025, Meta amplió sus herramientas de accesibilidad mediante una colaboración con Be My Eyes, plataforma que conecta a personas ciegas o con baja visión con voluntarios que pueden brindar asistencia visual en tiempo real.

Actualmente, el servicio Be My Eyes para las gafas Meta está disponible en México, entre otros países. Una vez configurado, el usuario puede decir “Hey Meta, Be My Eyes” para comunicarse con un voluntario, quien puede observar a través de la cámara de las gafas y ofrecer indicaciones mediante los altavoces integrados.
Esta posibilidad puede resultar útil en situaciones en las que la inteligencia artificial no sea suficiente, por ejemplo, cuando se necesita identificar un detalle específico de un objeto, interpretar una situación compleja o recibir orientación de otra persona.
El avance de estas tecnologías también se refleja en sus ventas. De acuerdo con Omdia, durante 2025 se enviaron aproximadamente 8.7 millones de gafas con inteligencia artificial a nivel mundial, un incremento de 322% respecto al año anterior. La firma estima que los envíos podrían superar los 15 millones de unidades durante 2026.

Counterpoint Research también reportó un fuerte crecimiento durante el primer trimestre de 2026. Las entregas de gafas inteligentes sin pantalla aumentaron 210% interanual, mientras que Meta mantuvo una posición dominante con alrededor de 84% del mercado mundial de gafas inteligentes durante ese periodo.
Aunque Estados Unidos continúa siendo el principal mercado, China e India están ganando relevancia con fabricantes como Xiaomi, Huawei y otros desarrolladores que buscan competir mediante precios, servicios locales y nuevas funciones de inteligencia artificial.
El crecimiento de las gafas con cámara también ha generado un debate sobre privacidad. Al tener una apariencia similar a la de unos lentes convencionales, otras personas pueden no identificar inmediatamente que están frente a un dispositivo capaz de tomar fotografías o grabar video.
Meta asegura que sus gafas incorporan mecanismos para informar cuando se está capturando contenido. Cada dispositivo cuenta con un LED blanco que parpadea durante la captura de fotografías o permanece activo durante una grabación de video. La compañía afirma además que si el indicador es cubierto o desactivado, la cámara deja de funcionar.

Aun así, la preocupación por el uso de estos dispositivos ha crecido. En agosto de 2026, operadores de cines del Reino Unido comenzaron a establecer restricciones para las gafas inteligentes con cámara debido a riesgos relacionados con la grabación no autorizada y la piratería.
La discusión también ha impulsado herramientas como Nearby Glasses, una aplicación que utiliza señales Bluetooth para detectar la posible presencia de determinados modelos de gafas inteligentes cercanos y enviar una alerta al usuario. La aplicación está disponible para Android y cuenta también con una versión para dispositivos Apple. Sin embargo, su sistema depende de la detección de señales Bluetooth y puede presentar falsos positivos, por lo que no constituye una forma infalible de saber si una persona está grabando.
El desarrollo de estas gafas plantea un escenario en el que la inteligencia artificial puede integrarse directamente en actividades cotidianas. Para las personas con discapacidad visual, la combinación de cámara, comandos de voz, reconocimiento de imágenes, audio y asistencia humana puede representar una herramienta adicional para desenvolverse con mayor independencia.
Sin embargo, especialistas y usuarios también tendrán que afrontar retos relacionados con el costo, la duración de la batería, la conectividad, la precisión de las respuestas de la IA y, especialmente, la protección de la privacidad.
Por ahora, las gafas inteligentes no sustituyen otras herramientas de apoyo ni garantizan una autonomía total. Pero su rápida evolución apunta hacia una nueva generación de dispositivos capaces de interpretar el entorno y ofrecer información en tiempo real, acercando la inteligencia artificial a situaciones concretas de la vida diaria.


