Correr al aire libre es una forma de mantenerse activo y disfrutar de los espacios naturales de Morelos. Sin embargo, las altas temperaturas pueden convertir un entrenamiento habitual en un esfuerzo mayor para el organismo. Por ello, adaptar los horarios, reducir la intensidad y tomar precauciones ayuda a practicar running de manera más segura.
De acuerdo con recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), hacer ejercicio en días calurosos aumenta el riesgo de deshidratación y enfermedades relacionadas con el calor. Por ello, es importante reconocer las condiciones del entorno y escuchar las señales del cuerpo.
Evita las horas de mayor calor
Siempre que sea posible, programa tus entrenamientos durante las primeras horas de la mañana o al atardecer, cuando las condiciones sean más frescas. En Morelos, las autoridades sanitarias recomiendan limitar la exposición al sol entre las 11:00 y las 16:00 horas durante periodos de altas temperaturas.
También conviene elegir rutas con sombra y consultar el pronóstico del tiempo antes de salir. Si las condiciones son demasiado calurosas, puedes cambiar el entrenamiento por una sesión en interiores o posponerlo.
Usa ropa ligera y protege tu piel
La ropa deportiva transpirable y de colores claros puede facilitar la comodidad durante el ejercicio. Una gorra o visera ayuda a cubrir la cabeza, mientras que el protector solar debe aplicarse y reaplicarse según las indicaciones del producto.
Antes de salir, revisa que llevas lo necesario y considera la duración de la ruta. En recorridos largos, identifica puntos donde puedas detenerte, descansar y beber agua.
Hidrátate antes, durante y después
No esperes a tener mucha sed para beber agua. Mantén una hidratación adecuada antes de comenzar, lleva agua durante el recorrido y repón líquidos al terminar. En sesiones prolongadas o con sudoración abundante, una bebida con electrolitos puede ser útil, según las necesidades individuales.
La cantidad de líquido que requiere cada persona depende de factores como la duración del ejercicio, la temperatura y la sudoración; por eso, es importante evitar tanto la deshidratación como beber cantidades excesivas.
Ajusta el ritmo y no fuerces el entrenamiento
El calor puede hacer que el mismo ritmo habitual se sienta más exigente. En lugar de intentar cumplir a toda costa con el tiempo marcado por el reloj, reduce la velocidad y presta atención a tu respiración y nivel de esfuerzo.
Si eres principiante, comienza con sesiones cortas y aumenta gradualmente la duración, siempre que las condiciones sean adecuadas. También puedes alternar periodos de trote y caminata para controlar el esfuerzo.
Reconoce las señales de alerta
Mareo, dolor de cabeza, debilidad, náuseas, calambres o sudoración excesiva pueden ser señales de una afectación relacionada con el calor. Si aparecen, detén la actividad y busca un lugar fresco. Si los síntomas son intensos, persisten o hay confusión o pérdida del conocimiento, solicita atención médica inmediata. 
Correr con calor requiere planificación
Mantener la constancia no significa entrenar bajo cualquier condición. Elegir un horario adecuado, llevar agua, utilizar ropa ligera, protegerse del sol y ajustar la intensidad permite reducir riesgos y disfrutar más de cada recorrido.
En Morelos hay espacios urbanos y naturales para correr, pero las condiciones de cada ruta y del clima deben formar parte de la planificación. La prioridad es cuidar la salud y adaptar el entrenamiento a lo que el cuerpo necesita.
