La violencia irrumpió este lunes en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, uno de los principales símbolos históricos y turísticos del país, donde un hombre armado disparó contra visitantes desde la cima de la Pirámide de la Luna, provocando una escena de pánico colectivo.
De acuerdo con reportes oficiales y medios internacionales, el saldo preliminar es de dos personas muertas —entre ellas el agresor— y al menos seis heridos, algunos por impactos de bala y otros por caídas al intentar huir. La víctima mortal fue identificada como una turista de nacionalidad canadiense.
El ataque ocurrió alrededor del mediodía, cuando el sujeto logró ingresar con un arma de fuego al sitio y, tras subir a uno de los puntos más elevados del complejo, comenzó a disparar contra los visitantes. Posteriormente, el agresor se quitó la vida.

Elementos de seguridad de los tres niveles de gobierno desplegaron un operativo inmediato, evacuaron la zona y aseguraron el área mientras los servicios de emergencia trasladaban a los lesionados a hospitales cercanos.
El hecho adquiere una dimensión particularmente grave al ocurrir en un sitio que recibe más de un millón de visitantes al año y que representa uno de los principales legados de la civilización mesoamericana, construido entre los siglos I y VII d.C.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo expresó sus condolencias y ordenó una investigación exhaustiva, mientras autoridades federales y culturales trabajan en esclarecer los motivos del ataque, que hasta ahora permanecen desconocidos.
Este episodio no solo deja víctimas, sino también cuestionamientos urgentes sobre los protocolos de seguridad en espacios históricos abiertos al turismo internacional, donde la fragilidad entre patrimonio y violencia volvió a hacerse evidente.
