Vanessa Moreno
La reciente actividad sísmica registrada en países como Colombia, Venezuela y Japón ha generado dudas sobre si estos movimientos podrían estar relacionados con un posible terremoto en Baja California. Sin embargo, de acuerdo con especialistas, no existe evidencia científica que permita establecer una conexión de este tipo ni anticipar cuándo ocurrirá un sismo.

Oscar Alberto Castro Artola, investigador titular del Departamento de Sismología del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), explicó que actualmente no existe un método científico capaz de determinar con precisión la fecha, el lugar y la magnitud de un terremoto.
El propio CICESE señala que los sismos no pueden predecirse y que una predicción válida tendría que establecer con precisión dónde, cuándo y con qué magnitud ocurrirá el movimiento.
Aunque los movimientos registrados en otras partes del mundo no permiten anticipar un terremoto en Baja California, la región sí mantiene una actividad sísmica permanente debido a su ubicación tectónica.
De acuerdo con información del CICESE, Baja California forma parte de la Placa del Pacífico, mientras que el resto de México se encuentra sobre la Placa de Norteamérica. El movimiento relativo entre ambas placas es de aproximadamente seis centímetros por año y está relacionado con el sistema de fallas de San Andrés-Golfo de California.
En el noroeste de México existen diversas fallas geológicas activas, por lo que los movimientos telúricos forman parte de las condiciones naturales de la región.
Castro Artola señaló que la actividad sísmica registrada actualmente no constituye, por sí misma, una señal de que esté por ocurrir un terremoto de gran magnitud en Baja California.
La presencia de varios sismos en distintos puntos del planeta puede generar preocupación, pero no significa que uno de ellos sea una señal de que otro movimiento ocurrirá próximamente en Baja California.
El investigador explicó que todavía se requiere estudiar determinados eventos para establecer si existe alguna relación entre sismos ocurridos en regiones cercanas. En el caso de movimientos registrados en zonas tectónicas alejadas, como Japón, no existe una base para atribuirles una relación directa con la actividad sísmica de Baja California.
La información científica disponible coincide en que no es posible utilizar un sismo ocurrido en otro país como indicador para predecir la fecha, ubicación o magnitud de otro terremoto. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) también señala que actualmente ningún científico puede predecir un terremoto mayor con esos tres elementos.
La actividad sísmica en la región no es algo extraordinario. El CICESE mantiene redes de monitoreo para registrar los movimientos que ocurren en el noroeste de México y publica reportes de sismicidad reciente y de los últimos días.
El investigador también destacó que el CICESE cuenta con infraestructura que permite detectar los movimientos prácticamente en tiempo real. Esta información es utilizada para calcular datos como la localización y la magnitud de los eventos.
Además, investigaciones recientes del propio CICESE han analizado la sismicidad del norte de Baja California durante el periodo 1999-2024, así como las estructuras sísmicamente activas de la región.
Aunque todavía no es posible predecir un terremoto, los especialistas pueden estudiar las fallas, analizar la actividad sísmica histórica y calcular probabilidades de que ocurran determinados eventos a largo plazo.
El USGS explica que una predicción y un pronóstico probabilístico no son lo mismo: mientras una predicción tendría que establecer cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá un terremoto, los estudios científicos pueden calcular probabilidades para determinadas regiones y periodos prolongados.
Por ello, la actividad sísmica de Baja California debe tomarse como un recordatorio de la importancia de la prevención, no como una señal de que un gran terremoto ocurrirá en una fecha determinada.
Ante los mensajes que circulan en redes sociales sobre supuestos terremotos que ocurrirán en fechas específicas, los especialistas recomiendan consultar fuentes oficiales y científicas antes de compartir este tipo de información.
El CICESE mantiene información sobre la actividad sísmica de la región a través de sus redes de monitoreo, mientras que las autoridades de Protección Civil son las encargadas de emitir recomendaciones ante situaciones de emergencia.
La recomendación principal es mantenerse informado, identificar las rutas de evacuación y contar con un plan familiar de emergencia. Baja California es una región sísmicamente activa y puede volver a temblar, pero la ciencia no puede establecer cuándo ocurrirá el próximo gran movimiento.




