Dennisse Montañez
A 12 años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, las autoridades federales revelaron nuevos hallazgos derivados del análisis de registros telefónicos: algunos celulares pertenecientes a los estudiantes registraron actividad después de la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014.
La presidenta Claudia Sheinbaum ya había adelantado el pasado 25 de septiembre que su gobierno trabajaba en nuevas líneas de investigación relacionadas con el uso de los teléfonos durante aquella noche y madrugada, así como en otros elementos que, consideró, no habían sido investigados suficientemente.
Un día después, durante la presentación de avances del caso, el fiscal especial para la investigación de Ayotzinapa, Mauricio Pazarán, dio detalles de los nuevos análisis. Explicó que el reanálisis de registros telefónicos permitió identificar 17 personas que no habían sido consideradas anteriormente en la investigación.
Entre los casos señalados está el teléfono de Jorge Antonio Tizapa Legideño, que registró actividad semanas después de la desaparición y que, de acuerdo con la investigación, fue utilizado por un exservidor público de Iguala identificado como Mauro “N”.

También se documentó actividad en el teléfono de Jorge Aníbal Cruz Mendoza el 30 de septiembre de 2014. Según las autoridades, ese equipo fue utilizado por un policía municipal de Iguala y posteriormente por su pareja.
Otro de los casos corresponde al teléfono de Julio César Mondragón, uno de los estudiantes asesinados aquella noche. Las autoridades investigan el uso posterior de ese equipo por parte de Rodolfo Rueda, propietario de la funeraria El Ángel, en Iguala.
Estos registros forman parte de nuevas líneas relacionadas con policías, funcionarios y personas vinculadas con instalaciones forenses y funerarias de Iguala.
Los hallazgos no significan que el caso esté esclarecido ni determinan por sí mismos qué ocurrió con los 43 estudiantes. Se trata de elementos que las autoridades incorporaron a investigaciones que continúan abiertas.
Sheinbaum adelantó la nueva ruta; el análisis de los teléfonos comenzó a revelar quiénes pudieron haber tenido acceso a algunos de esos equipos después de la desaparición.
