Este 10 de abril se cumplen 107 años del asesinato de Emiliano Zapata Salazar, uno de los personajes más influyentes de la Revolución Mexicana y referente histórico en la defensa de los derechos agrarios. Nacido en Anenecuilco, Morelos, Zapata encabezó un movimiento campesino que exigía la restitución de tierras arrebatadas a comunidades rurales, convirtiéndose en una voz central contra la desigualdad social en el país.
Su liderazgo al frente del Ejército Libertador del Sur y la proclamación del Plan de Ayala en 1911 consolidaron su papel como defensor de los campesinos, bajo el lema “Tierra y Libertad”, que se convirtió en emblema de justicia agraria. Su lucha se enfocó en devolver a los pueblos originarios y campesinos las tierras que históricamente les pertenecían, enfrentando tanto al régimen porfirista como a gobiernos posteriores que no cumplieron sus promesas revolucionarias.
El 10 de abril de 1919, Zapata fue asesinado en una emboscada en la Hacienda de Chinameca, en Morelos, pero su legado trascendió generaciones. Más de un siglo después, su figura permanece como símbolo de resistencia, dignidad y defensa de los sectores más vulnerables, ocupando un lugar central en la memoria histórica de México.
