Christian Manzo
La falta de una banca especializada para el sector agropecuario mantiene en una situación crítica a los productores de Morelos, quienes se han visto obligados a recurrir a cajas de ahorro, cooperativas de préstamo e incluso al apoyo económico de familiares y amigos para poder financiar sus cultivos, señaló Abdías Sánchez, representante del Frente de Corte de Caña Yautepec-Zapata.
Explicó que actualmente los agricultores no tienen conocimiento de la existencia de alguna institución bancaria que otorgue créditos de manera directa al sector primario, situación que se agravó tras la desaparición de la Financiera Nacional de Desarrollo, lo que dejó un vacío en el acceso al financiamiento para los productores.
Indicó que la banca comercial resulta prácticamente inaccesible para la mayoría de los campesinos, ya que exige volúmenes de ventas superiores a los siete u ocho millones de pesos anuales, cifra que calificó como inalcanzable para un productor promedio del estado de Morelos.
Ante esta situación, dijo que los agricultores recurren a cooperativas y cajas de ahorro, donde enfrentan tasas de interés que oscilan entre el 40 y el 60 por ciento anual, condiciones que consideró excesivas y que encarecen aún más la producción agrícola, especialmente en un contexto de bajos precios de referencia para productos como el maíz, el sorgo y la caña de azúcar.
Otro de los obstáculos, agregó, es que muchos productores presentan antecedentes en el buró de crédito derivados de los problemas financieros ocasionados durante la pandemia, lo que limita aún más sus posibilidades de obtener préstamos y dificulta que reciban una segunda oportunidad por parte de las instituciones financieras.
El representante cañero señaló que, aunque el FIRA mantiene interés en apoyar al sector agropecuario, su operación es de segundo piso, por lo que los recursos deben canalizarse mediante intermediarios financieros, situación que complica el acceso de los agricultores al crédito.
Finalmente, lamentó que, mientras no exista una banca de desarrollo que comprenda las particularidades y riesgos de la actividad agrícola, los productores continuarán dependiendo de préstamos informales, remesas de familiares en el extranjero y apoyos entre conocidos para sostener la producción en el campo mexicano.