Omar Maldonado
Del 28 de agosto al 10 de septiembre, la tradicional Feria de Tlaltenango tomará nuevamente las calles para celebrar una de las festividades más arraigadas de la región. Este año, el evento contará con la instalación de 1,800 puestos que ofrecerán a los visitantes una amplia variedad de dulces típicos, artesanías, gastronomía local y juegos mecánicos.
Sin embargo, como cada año, el cierre de vialidades ha generado debate entre los habitantes. Ante esto, Verónica Nava Reza, presidenta del comité de festejos, defendió firmemente la permanencia de la celebración en su ubicación original, argumentando que se trata de un evento histórico y de profunda vocación religiosa que no puede ser reubicado.
Nava Reza reconoció que la feria genera complicaciones viales durante varios días, pero enfatizó que la sede tiene un significado que trasciende la logística urbana. “Es una tradición que no se puede mover. No podemos llevar la feria a otro lado porque, al final del día, Dios nunca se equivoca”, afirmó.
De acuerdo con la presidenta del comité, la ubicación responde a la aparición de la Virgen en ese punto exacto de la avenida. Para la comunidad creyente, el paso por esta arteria bloqueada se transforma en un acto de fe cotidiana. “Todos los que pasamos nos persignamos, damos gracias a Dios por un día más y pedimos que la Virgen acompañe a nuestra familia de ida y vuelta a sus trabajos”, detalló.
Crecimiento de la ciudad y empatía vecinal
Cuestionada sobre las molestias que el evento genera debido al acelerado crecimiento de la ciudad, Nava Reza admitió que la urbe ha crecido “demasiado”, pero minimizó el impacto al compararlo con las dinámicas habituales de protesta en la capital. “Es como en cualquier otro lugar donde te cierran la calle porque hicieron un paro. Hay que tomarlo de verdad con respeto”, señaló.
Asimismo, dirigió un mensaje a los nuevos residentes de la zona los avecindados que podrían no compartir o entender estas costumbres. Pidió tolerancia y respeto hacia una celebración que define la identidad de la comunidad originaria.