Roberto Becerril
Para las familias que deben hacer frente a los gastos del regreso a clases, las casas de empeño se convierten en una alternativa para obtener dinero en efectivo de manera rápida, sin necesidad de pasar por una revisión de historial crediticio. Esta situación se refleja en el incremento de artículos empeñados durante las semanas previas al término de las vacaciones de verano.
A diferencia de las instituciones bancarias y otras empresas dedicadas al otorgamiento de préstamos, en las casas de empeño el trámite puede concretarse en cuestión de minutos. El personal del establecimiento valora el artículo presentado por el cliente y, con base en esa estimación, determina el monto del préstamo, que generalmente representa una proporción menor al valor comercial del objeto.
Sin embargo, recuperar los artículos puede resultar complicado debido a los intereses establecidos en los contratos. Ante la imposibilidad de cubrir el préstamo y los cargos correspondientes, algunos clientes optan por dejar perder el objeto y ahorrar para adquirir uno nuevo. En estos casos, los establecimientos pueden posteriormente poner a la venta las prendas u objetos no recuperados.
Una empleada de una conocida casa de empeño ubicada en el Centro de Cuernavaca, quien solicitó omitir su nombre e imagen, señaló que durante la temporada de regreso a clases aumenta la demanda de este tipo de préstamos, principalmente para cubrir gastos relacionados con la compra de útiles, uniformes y otros artículos escolares.
De acuerdo con su experiencia, los objetos que más se reciben durante esta temporada son celulares, computadoras, pantallas, equipos de sonido, joyería y cámaras fotográficas o de video. La trabajadora estimó que el número de empeños registra un incremento de alrededor de 45 por ciento en comparación con otras semanas.
La empleada consideró que la expansión de las casas de empeño responde, en parte, a que representan una opción accesible para personas que requieren liquidez inmediata y que pueden tener dificultades para acceder a un crédito bancario. El cliente recibe el dinero de manera rápida y, para recuperar su artículo, debe cubrir el préstamo más los intereses establecidos.
Datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) señalan que únicamente cuatro de cada 10 personas recuperan sus artículos dentro del plazo establecido en el contrato. El resto opta por refrendar el préstamo mediante el pago de los intereses correspondientes o deja perder el objeto empeñado.