A sus 76 años, Raúl Ortega Ramírez trabaja como elemento de seguridad en una empresa ubicada en CIVAC. Cada día enfrenta las dificultades de un problema en la columna, provocado por la unión de dos vértebras, que le impide caminar con normalidad y lo obliga a utilizar una andadera para desplazarse. Sin embargo, asegura que a esta dificultad se suma un problema cotidiano: el transporte público.
Cada mañana, Raúl sale de casa con su credencial del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) colgada al cuello. Con ella tiene derecho a acceder a la tarifa preferencial para personas adultas mayores; sin embargo, afirma que portar esta identificación se ha convertido en motivo para que algunos operadores se nieguen a brindarle el servicio.
El hombre espera diariamente la Ruta 12 en Santa María, a la altura del corral de toros. Relata que, cuando los conductores lo ven solo en la parada y se percatan de que es beneficiario del descuento, algunos aceleran y pasan de largo para evitar subirlo.
Cuando consigue abordar una unidad, señala que en ocasiones prefiere pagar ocho pesos, tres pesos más que la tarifa preferencial, para evitar discusiones, reclamos o un trato ofensivo por parte de los operadores.
Raúl asegura que esta situación se hizo más evidente desde el pasado 1 de julio, cuando entró en vigor el incremento de tres pesos a la tarifa del transporte público en Morelos. Desde entonces, afirma, también ha observado un aumento en las actitudes agresivas de algunos conductores hacia las personas adultas mayores que hacen válido su derecho al descuento.
Para Raúl, quien necesita una andadera para desplazarse, esperar una unidad que esté dispuesta a llevarlo representa una dificultad adicional que enfrenta prácticamente todos los días.
Por ello, pidió a las autoridades estatales reforzar la supervisión del transporte público y garantizar que los operadores respeten las tarifas preferenciales y, sobre todo, brinden un trato digno a las personas adultas mayores.
“Uno también tiene derecho a transportarse”, reclama Raúl, quien teme que, de continuar esta situación, algún día el conflicto entre usuarios y operadores pueda terminar en un incidente mayor.