Un incendio forestal de gran magnitud continuaba fuera de control el lunes 17 de agosto en la reserva natural de Hautes Fagnes, en el este de Bélgica, pese a las lluvias y al descenso de las temperaturas.
Las llamas avanzaron hacia el este, aproximándose a la frontera con Alemania, mientras cientos de bomberos trabajaban para contener el fuego. El siniestro ya había afectado aproximadamente 30 kilómetros cuadrados de vegetación.
La lluvia ayudó a mejorar las condiciones para los equipos de emergencia, pero no logró controlar por completo el incendio, especialmente en zonas de difícil acceso donde el fuego continúa avanzando bajo el terreno. Autoridades advirtieron que, debido a la presencia de turba, algunos focos podrían permanecer activos durante meses.

Alrededor de 500 bomberos recibieron apoyo de aeronaves procedentes de Noruega, Suecia, Alemania y Países Bajos, además de drones utilizados para vigilar la evolución del incendio.
En Grecia, autoridades investigan las causas de un incendio registrado en la isla de Salamina, al oeste de Atenas, que dejó dos personas fallecidas y nueve heridas. El fuego también provocó daños en viviendas y obligó a desplegar un amplio operativo de emergencia.
La emergencia en Salamina ocurrió en medio de una temporada de incendios especialmente intensa en Europa, marcada por altas temperaturas, sequía y condiciones que favorecen la rápida propagación de las llamas.
