Caracas / Washington | 3 de enero de 2026.
En las últimas horas, Estados Unidos lanzó una operación militar en Venezuela, con ataques aéreos y explosiones reportadas en Caracas y otras zonas estratégicas, de acuerdo con reportes de medios internacionales y testimonios locales. La ofensiva elevó de inmediato la tensión regional y provocó una ola de reacciones diplomáticas en América Latina y el resto del mundo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que como resultado de la operación Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron detenidos y trasladados fuera del país, donde enfrentarían cargos relacionados con narcotráfico y terrorismo, según declaraciones oficiales difundidas por la Casa Blanca.
Hasta el momento, el gobierno de Venezuela no ha confirmado la detención, pero calificó los hechos como una “gravísima agresión militar” y una violación a la soberanía nacional, al tiempo que decretó estado de emergencia y conmoción interior en todo el territorio venezolano.
Durante la madrugada, habitantes de Caracas reportaron fuertes detonaciones, vuelos de aeronaves militares y movimientos inusuales de fuerzas de seguridad. Autoridades venezolanas informaron sobre la activación de protocolos de defensa, mientras funcionarios del oficialismo llamaron a la población a mantener la calma.
Aunque no se ha confirmado un balance oficial de víctimas, organizaciones internacionales han manifestado preocupación por el impacto humanitario y el riesgo para la población civil.
La comunidad internacional reaccionó de forma inmediata:
- Países de América Latina, entre ellos México, Brasil, Colombia y Chile, expresaron preocupación y rechazo a la intervención militar, llamando al respeto del derecho internacional.
- Rusia, China, Cuba e Irán condenaron los ataques y señalaron que podrían agravar la inestabilidad regional.
- Gobiernos europeos pidieron verificación independiente de los hechos, así como una desescalada del conflicto y el inicio de canales diplomáticos urgentes.
Analistas advierten que la situación podría derivar en:
- Incremento del flujo migratorio venezolano hacia países vecinos.
- Tensiones diplomáticas y comerciales entre Estados Unidos y aliados de Caracas.
- Un debate internacional sobre la legalidad de la operación, al no existir, hasta ahora, un mandato público de organismos multilaterales.
Mientras continúan las versiones encontradas sobre la detención de Nicolás Maduro, Venezuela permanece en máxima alerta, con restricciones internas y monitoreo constante de la situación militar y política. Organismos internacionales han solicitado información verificable sobre el paradero del mandatario y el respeto a los derechos humanos.
