La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) sigue lejos de estar controlado y enfrenta un avance acelerado que preocupa a las autoridades sanitarias internacionales.
El brote, declarado oficialmente en mayo de 2026, comenzó a extenderse desde la provincia de Ituri, en el este del país. De acuerdo con los datos más recientes, la enfermedad ya se ha propagado a seis provincias.
Hasta el 16 de agosto, la RDC acumulaba alrededor de 4 mil 945 casos confirmados y 2 mil 325 fallecimientos, convirtiendo a esta epidemia en la más mortífera registrada en el país y superando el saldo del brote de 2018-2020.

Uno de los principales factores de preocupación es la velocidad de propagación. La OMS señala que entre 70% y 80% de los nuevos casos no tienen todavía un vínculo claro de transmisión, lo que dificulta identificar las cadenas de contagio.
El brote es provocado por la variante Bundibugyo, para la cual actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico aprobado, aunque se encuentran bajo evaluación diferentes candidatos experimentales.
La respuesta sanitaria también enfrenta obstáculos como la falta de infraestructura médica, conflictos armados, dificultades para detectar casos a tiempo y resistencia de algunas comunidades a las medidas de control.
Pese a la gravedad de la situación, la OMS considera que el brote todavía puede ser controlado en aproximadamente tres meses si se destinan suficientes recursos y se fortalecen las labores de vigilancia, atención médica y seguimiento de contactos.
