Vanessa Moreno
Lo que comenzó como una jornada de pesca terminó convirtiéndose en una historia de supervivencia que sorprendió a familiares, habitantes y equipos de rescate. Erasto Crisanto Valdez, un pescador de 31 años, fue localizado con vida el pasado 7 de agosto, luego de permanecer 15 días atrapado en un sistema de cavernas subterráneas en la zona limítrofe entre Veracruz y Oaxaca.
Erasto desapareció la tarde del jueves 23 de julio, cuando ingresó a un cenote ubicado en San Francisco de la Paz para pescar junto a su padre. El hombre ya conocía el lugar y entró con la intención de conseguir alimento para su familia.
Durante la pesca, lanzó un arpón contra un robalo, pero el pez escapó y se internó en una zona más profunda. Erasto decidió seguirlo y, cuando quiso regresar, se dio cuenta de que ya no encontraba la salida.
“Quedé en shock por no encontrar la salida. Fue un lapso de tiempo que se cortó, como si el tiempo se parara”, relató posteriormente.
Al notar que Erasto no regresaba, su padre intentó localizarlo dentro del cenote. Sin embargo, ante la complejidad y profundidad del lugar, tuvo que salir para pedir ayuda.
El gobierno municipal de Uxpanapa recibió el reporte esa misma tarde y comenzó el acompañamiento a la familia. Tres días después, el 26 de julio, se presentó la denuncia correspondiente ante la Fiscalía General del Estado de Veracruz y se reforzaron las labores de búsqueda.
Durante los siguientes días participaron familiares, pobladores, autoridades municipales y estatales, elementos de la Secretaría de Marina y buzos especializados.
Las condiciones del cenote complicaron las labores. El 30 de julio, especialistas de la Marina realizaron un barrido en las grutas acuáticas hasta aproximadamente 120 metros de profundidad, sin encontrar al pescador.
En una de las inmersiones, los rescatistas encontraron el tanque de oxígeno y el arpón de Erasto a unos 65 metros de profundidad.
Los objetos permitieron identificar parte del recorrido que había realizado bajo el agua, aunque para ese momento las posibilidades de encontrarlo con vida eran cada vez menores.
Cuando su tanque dejó de funcionar, Erasto intentó regresar a la superficie, pero no lo consiguió. En medio de la desesperación continuó avanzando por las cavidades hasta encontrar algo que terminó siendo determinante para su supervivencia: una cámara de aire dentro de la caverna.
Ahí permaneció durante días, completamente a oscuras, sin alimentos y sin saber cuánto tiempo había transcurrido.
Erasto contó que dentro de la caverna únicamente tenía acceso al agua de un manantial. Sin comida y sin ninguna referencia del exterior, perdió la noción del tiempo.
“Era todo oscuro y no podía ver nada, así que no comí nada ahí dentro. Me quedaba dormido y prefería tener los ojos cerrados, solo se escuchaba el agua”, recordó.
El pescador también relató que durante esos días permaneció orando y pidiendo regresar con su familia.
“Nunca perdí la fe”, expresó después de ser rescatado.
El viernes 7 de agosto, poco después de las 13:00 horas, los equipos de rescate finalmente llegaron hasta la caverna donde se encontraba Erasto.
Mientras oraba, escuchó burbujas y posteriormente vio una luz. Después escuchó una voz que preguntó:
“¿Hay alguien ahí?”
Erasto respondió:
“Sí, aquí estoy”.
Los buzos confirmaron entonces lo que parecía imposible: el pescador seguía con vida.

Cuando le informaron que llevaba 15 días desaparecido, Erasto aseguró que no podía creerlo. Para él, habían transcurrido apenas unos tres días.
La extracción también representó un reto debido a la profundidad y las condiciones del terreno. Un grupo de pobladores y rescatistas trasladó al pescador en una camilla por un sendero de tierra y una zona boscosa hasta conseguir llevarlo a la superficie.
Posteriormente fue trasladado a un hospital para recibir atención médica.
Las autoridades informaron que Erasto presentaba deshidratación y desnutrición después de pasar más de dos semanas sin alimentos.
El gobierno municipal de Uxpanapa destacó que el operativo involucró un amplio despliegue por tierra, río y aire, con la participación de cuerpos de emergencia, elementos de la Marina, especialistas en rescate subacuático y habitantes de la zona.
Al volver a la superficie, una de las primeras personas que Erasto logró distinguir entre quienes esperaban su llegada fue su madre.
Después de permanecer 15 días en completa oscuridad y sin saber si volvería a ver a sus seres queridos, el encuentro con su familia representó uno de los momentos más emotivos de su rescate.

Hasta el 10 de agosto, Erasto permanecía hospitalizado y bajo recuperación médica. Su historia pasó de una búsqueda que parecía encaminada a localizar un cuerpo a convertirse en un inesperado rescate con vida.
Quince días bajo tierra, sin comida y prácticamente sin referencias del exterior: una historia de supervivencia que sorprendió incluso a los especialistas que participaron en su búsqueda.





