El mundo de la música está de luto tras la muerte de Sonny Rollins, uno de los saxofonistas más influyentes en la historia del jazz, quien falleció a los 95 años en su residencia de Woodstock, Nueva York. La noticia fue confirmada por su representante, Terri Hinte, aunque no se dieron a conocer las causas del fallecimiento.
Nacido en Harlem en 1930, Rollins construyó una trayectoria que abarcó más de seis décadas y se convirtió en una figura clave del jazz moderno gracias a su capacidad de improvisación, su poderoso sonido en el saxofón tenor y su estilo innovador. Colaboró con leyendas como Miles Davis, Thelonious Monk, Dizzy Gillespie, Max Roach y John Coltrane.
Fue apodado “El Coloso del Saxofón” por su emblemático álbum “Saxophone Colossus” (1956), considerado una obra fundamental del jazz e incluido entre los discos más influyentes del género. Entre sus temas más reconocidos destacan “St. Thomas”, “Oleo” y “Doxy”.
A lo largo de su carrera recibió importantes reconocimientos, incluidos varios premios Grammy, la Medalla Nacional de las Artes de Estados Unidos y un reconocimiento del Centro Kennedy. Además, fue admirado por generaciones de músicos por su disciplina y búsqueda constante de perfección musical.
Con su partida, el jazz pierde a una de sus últimas grandes figuras de la era dorada del bebop y hard bop, dejando un legado que marcó la historia de la música en el siglo XX.
