Vanessa Moreno
En junio de 2009, un caso ocurrido en Ciudad de México sacudió a la opinión pública: una mujer que durante meses hizo creer a su familia y a su esposo que esperaba un bebé terminó saliendo de un hospital con una recién nacida que no era su hija.
Se trataba de Eleonor Alejandra Marín Mendoza, quien tenía 26 años cuando ocurrió el secuestro. Después de llevarse a la pequeña Katya Valentina, fue localizada junto con su esposo, Arturo, en un motel. La bebé fue recuperada y regresó con sus padres sin lesiones.
Marín Mendoza posteriormente fue sentenciada a 13 años de prisión por el delito de secuestro.
Ahora, el caso vuelve a ser contado en “Un hijo propio”, una producción basada en hechos reales que se estrena este jueves 13 de agosto de 2026 en Netflix.
La historia de Marín Mendoza estuvo marcada desde años antes por su deseo de convertirse en madre. De acuerdo con su propio testimonio, tuvo varios embarazos que terminaron en abortos espontáneos.
Después de uno de ellos, decidió ocultar lo ocurrido ante el temor de decepcionar a su esposo y a su familia política.
Fue entonces cuando comenzó a sostener una mentira que poco a poco se hizo más grande: hizo creer que estaba nuevamente embarazada.
Para mantener la apariencia de una gestación avanzada, modificó sus hábitos alimenticios y aumentó considerablemente de peso. También aprovechó sus conocimientos y acceso a documentos médicos para alterar registros relacionados con el supuesto embarazo.
La mentira llegó incluso hasta su círculo más cercano. Familiares y amigos organizaron un baby shower para celebrar la llegada del bebé.
En la producción, Marín Mendoza recuerda aquella celebración con sentimientos contradictorios. Mientras disfrutaba de la atención y los regalos, también sentía miedo de que alguien descubriera lo que realmente estaba ocurriendo.
El 17 de junio de 2009, la historia dio un giro definitivo.
Marín Mendoza acudió a un hospital donde se encontraba una mujer que acababa de dar a luz. Poco después, la recién nacida desapareció.
La versión de Marín Mendoza sostiene que existía un acuerdo con la madre de la bebé para que ella pudiera quedarse con la pequeña. Sin embargo, Mayra Navarro Vega niega que dicho acuerdo haya existido.
La madre declaró que se ausentó brevemente de su habitación y, al regresar, descubrió que su hija ya no estaba.
Marín Mendoza salió del hospital llevando a la bebé dentro de una bolsa. Posteriormente se reunió con su esposo y le presentó a la pequeña como si finalmente hubiera dado a luz.
Arturo afirmó que no sabía que el embarazo había sido inventado y que descubrió la verdad hasta ese momento.
Uno de los aspectos más llamativos de “Un hijo propio” es que no se limita a reconstruir el secuestro.
La directora chilena Maite Alberdi presenta primero los acontecimientos desde la mirada de Marín Mendoza, utilizando una estética de cuento de hadas, con colores pastel y escenarios que reflejan la imagen idealizada que la protagonista tenía de la maternidad y la vida familiar.
Después, la película cambia de perspectiva.
El público conoce a la verdadera Marín Mendoza en prisión, escucha sus recuerdos y observa imágenes de archivo. También aparecen testimonios de personas relacionadas con el caso, incluida Mayra Navarro Vega.
Esta estructura permite conocer versiones contradictorias de lo sucedido y cuestionar cómo una mentira aparentemente imposible pudo mantenerse durante tanto tiempo.
La película también abre una discusión sobre las expectativas que enfrentan muchas mujeres alrededor de la maternidad.
La psicóloga forense Norma Romero Sánchez, quien evaluó a Marín Mendoza, considera que la presión por convertirse en madre pudo contribuir a que construyera una realidad paralela para enfrentar una situación que le resultaba dolorosa.
La protagonista, por su parte, reconoce que sentía la necesidad de cumplir con las expectativas de su esposo y de su familia.
Su relato muestra cómo el deseo de tener un hijo fue convirtiéndose en una obsesión que la llevó a tomar decisiones cada vez más graves.
Sin embargo, la producción también deja claro que las circunstancias no eliminan la responsabilidad por el delito cometido.
Marín Mendoza cumplió una condena de 13 años y recuperó su libertad en 2023.
En la actualidad, asegura que ha cambiado su manera de entender la maternidad y su propia identidad.
En la película reconoce que durante mucho tiempo creyó que necesitaba convertirse en madre para sentirse realizada, pero posteriormente comprendió que su vida podía tener otros propósitos.
“Un hijo propio” retoma así un caso que conmocionó a México y lo presenta desde diferentes ángulos: el de una mujer atrapada en una mentira, el de una madre a quien le arrebataron a su hija y el de una sociedad que también enfrenta preguntas sobre las expectativas alrededor de la maternidad.
La producción llega a Netflix este jueves 13 de agosto de 2026, más de 17 años después de aquel episodio que marcó la vida de todos los involucrados.




