Karyme Gabriel
El inicio de la Cuaresma es uno de los momentos más significativos del calendario litúrgico para la Iglesia católica. Este periodo comienza con el Miércoles de Ceniza y marca el arranque de 40 días de preparación espiritual rumbo a la Semana Santa y la celebración de la Pascua, la fiesta más importante del cristianismo.
En 2026, la Cuaresma inicia el 18 de febrero. Su duración de 40 días no es casual: el número tiene un fuerte simbolismo bíblico. Hace referencia a los 40 días que Jesús pasó en el desierto antes de comenzar su vida pública, así como a otros episodios de la Biblia, como los 40 años que el pueblo de Israel peregrinó por el desierto. Este periodo concluye antes de la Misa de la Cena del Señor el Jueves Santo.

Para los católicos, la Cuaresma es un tiempo de reflexión, penitencia y conversión. Se invita a los fieles a fortalecer tres prácticas fundamentales: la oración, el ayuno y la limosna o caridad. Más que una tradición, se trata de un proceso interior de renovación espiritual y reconciliación.
Uno de los datos curiosos es que el color litúrgico de este tiempo es el morado, símbolo de penitencia y preparación. Además, durante la Cuaresma se omite el canto del “Gloria” y el “Aleluya” en las misas, como signo de sobriedad. También es común que muchas personas adopten pequeños sacrificios personales, como dejar de consumir ciertos alimentos o reducir el uso de redes sociales, como una forma de disciplina espiritual.

Así, el inicio de la Cuaresma representa para millones de católicos en el mundo una oportunidad de pausa, introspección y preparación espiritual, en un camino que culmina con la esperanza y la alegría de la Resurrección en la Pascua.