Vanessa Moreno
Cada Día de Muertos, La Catrina se convierte en una de las figuras más representativas de las celebraciones mexicanas. Su elegante sombrero, vestido y apariencia de calavera forman parte de la identidad visual de una tradición que honra la memoria de quienes ya fallecieron. Sin embargo, detrás de esta imagen existe una historia relacionada con la crítica social, el arte y la identidad nacional.

Su origen se encuentra en el trabajo del grabador e ilustrador mexicano José Guadalupe Posada, quien creó la imagen conocida como La Calavera Garbancera a principios del siglo XX. A través de esta figura, el artista realizó una sátira dirigida a las personas que renegaban de sus raíces indígenas y buscaban aparentar una posición social y cultural europea.

La ilustración mostraba un cráneo femenino con un elegante sombrero adornado, pero sin cuerpo ni vestimenta. Su intención era cuestionar las apariencias y recordar que, sin importar la posición económica o social, todas las personas tienen el mismo destino.

La imagen fue difundida en una hoja volante titulada “Remate de calaveras alegres y sandungueras”, impresa por Antonio Vanegas Arroyo. Su publicación ocurrió en noviembre de 1913, después de la muerte de Posada, quien falleció el 20 de enero de ese mismo año.
Diego Rivera le dio vida a La Catrina
Aunque José Guadalupe Posada fue el creador de la Calavera Garbancera, fue el muralista Diego Rivera quien transformó su apariencia y la convirtió en el personaje que actualmente conocemos como La Catrina.
Rivera retomó la figura y le dio cuerpo completo, una vestimenta elegante y una estola de plumas. También la incorporó en su obra “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, realizada en 1947 para el Hotel del Prado, en la Ciudad de México.

En el mural, La Catrina aparece en el centro de la composición, tomada del brazo de José Guadalupe Posada, mientras Diego Rivera se representa a sí mismo como un niño que sostiene su mano. A su otro lado también aparece Frida Kahlo.

El nombre de La Catrina está relacionado con la palabra “catrín”, utilizada para describir a los hombres elegantes y bien vestidos de aquella época. Con esta transformación, Rivera reforzó el contraste entre la apariencia refinada del personaje y su naturaleza de calavera.
Un mural que reúne la historia de México
“Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” es una de las obras más reconocidas de Diego Rivera. El mural fue pintado al fresco entre julio y septiembre de 1947, mide aproximadamente 15.66 metros de largo por 4.18 metros de alto y tiene un peso cercano a las 35 toneladas.
La obra reúne personajes históricos, artistas, figuras políticas y representantes de distintos sectores de la sociedad mexicana. Entre ellos destacan Hernán Cortés, Sor Juana Inés de la Cruz, Benito Juárez, Maximiliano y Carlota, Porfirio Díaz, Francisco I. Madero y Frida Kahlo.

La composición está organizada en tres grandes secciones que recorren diferentes momentos de la historia nacional, desde la Conquista y la época colonial hasta la Independencia y la Revolución Mexicana.
En medio de este recorrido histórico, La Catrina ocupa un lugar central y conecta el legado artístico de Posada con la visión de Rivera sobre la sociedad mexicana.
El rescate del mural después del sismo de 1985
La historia de esta obra también está marcada por uno de los acontecimientos más difíciles para la Ciudad de México: los sismos de septiembre de 1985.
El Hotel del Prado, donde originalmente se encontraba el mural, sufrió daños estructurales irreparables. Ante el riesgo que representaba para la conservación de la obra, especialistas del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y otras instituciones participaron en su rescate.

El 14 de diciembre de 1986, después de una compleja operación que duró aproximadamente 12 horas y requirió la participación de más de 300 personas, el mural fue trasladado al terreno donde posteriormente se construiría el Museo Mural Diego Rivera.

El recinto abrió sus puertas el 19 de febrero de 1988 y desde entonces resguarda esta emblemática obra del muralismo mexicano.
¿Dónde puedes visitar a La Catrina de Diego Rivera?
Actualmente, el mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” puede visitarse en el Museo Mural Diego Rivera, ubicado en la calle Balderas, junto a la Alameda Central, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

La obra permite conocer no solamente la evolución de uno de los personajes más representativos del Día de Muertos, sino también una parte de la historia, las costumbres y las transformaciones sociales de México.

Más que una figura decorativa de las celebraciones de noviembre, La Catrina representa una crítica a las apariencias, un homenaje al arte mexicano y un símbolo cultural que ha trascendido generaciones.
